Prólogo









A todos los que lucharon hasta el final.
Nunca llegaréis a marcharos del todo.







 .....................................................................................................................................................................






NOTA DE AUTOR





Antes de comenzar, me gustaría recordar que lo que estas páginas acogen no es más que una historia y, como todas las historias, tiene su parte real y su parte ficticia. No es necesario dar por hecho que todos los acontecimientos aquí narrados manifiesten detalles completamente ligados a la realidad, así como la rigurosidad que presentan los procesos seguidos en estudios clínicos reales u otros procedimientos y medicamentos aquí presentados.









  .....................................................................................................................................................................




 PRÓLOGO






La muerte, tal y como yo la veo, está formada por estadísticas. Sí, de esa clase de estadísticas que tú también conoces, pero que piensas que jamás te van a afectar porque es más probable, estadísticamente, que le pase a otro. Nadie piensa que morirá a causa del impacto de un rayo sobre su cabeza, o que perderá la vida electrocutado con un cable pelado o por un resbalón en la bañera. Pero siento decirte, amigo iluso, que las estadísticas están formadas por personas. Personas como tú y como yo.
Desde que nacemos, nos mentalizan de que moriremos viejos y nosotros mismos terminamos creyéndonos esa utopía. Y yo, fiel a mi estilo de romper las normas, me convencí de que moriría joven. Será porque formo parte del lado negativo de las estadísticas. ¿Qué cuál es la probabilidad de que me pase lo que me pasa? 0,03%, y no es broma. Pocas personas saben de qué van a morir. Pero yo sí. Yo siempre supe qué sería lo que acabaría conmigo.

A veces me imagino la cara de mis padres cuando les dieron la noticia. Un montón de sueños rotos, de planes que nunca se cumplirían, y todo por mi culpa. Porque era así; a pesar de que yo no había elegido nacer, mi existencia cambió sus vidas. Y no porque fuera fruto de un condón roto; todo lo contrario. Fui un regalo, un deseo, una bendición.
Un día, alguien me comparó con una muñeca de porcelana. No por ser preciosa y con apariencia inocente, sino porque era delicada y debía ver pasar la vida desde una estantería en vez de disfrutar de ella. Nada de habitar lugares con demasiada gente –para evitar el contagio de posibles enfermedades que, para cualquier otro ser humano, no supondrían más que dos días en la cama, pero que podrían ser mortales para mí–, totalmente prohibidos los espacios con humo, ni hablar de viajes largos donde no pudiera acudir a un médico especialista en caso de necesidad. Una media de entre diez y quince pastillas al día, una nebulización por la mañana y otra por la noche, aerosoles, fisioterapia respiratoria, dieta variada –con pocas grasas y poca leche– y complementos alimenticios. Vamos, todas esas indicaciones que no seguía, y todas esas cosas que no tomaba. ¿Qué por qué no cumplía todas las prescripciones médicas? Bueno… Es difícil de explicar. Pero, dentro de lo que cabe, no me puedo quejar; he llevado una buena vida, más o menos normal, hasta hace unos años; he sido bastante independiente, buscándome la vida con trabajos temporales para no pedirles dinero a mis padres. He vivido como me ha dado la gana, siendo totalmente libre para hacer lo que quisiera en todo momento. Terminé tardíamente una formación profesional que nunca me interesó ni de la que nunca busqué trabajo, para terminar matriculándome en una carrera universitaria que sabía que nunca terminaría, pero que me gustaba: derecho.
Realmente, creo que puedo afirmar que soy una chica peculiar. Ya no solo por vivir con una enfermedad incurable que, quiera o no, me dota de cierta distinción para algunas cosas, ni tampoco lo digo por mis múltiples y visibles tatuajes, o por el extraño color rojizo de mi pelo. Creo que lo que me hace sentir distinta, es la falta de miedo a morir. 


https://www.facebook.com/novelasolorespira/

No hay comentarios:

Publicar un comentario